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Aquele abraço*



Patti smith y Lizzie Mercier Descloux




Pegado todo el cuerpo, toda la parte anterior del cuerpo, sin esquivar zonas, sin rehuir encuentros de partes, con la más pura gana de explorar toda la superficie, de conjugar intensidades.


Una puerta que se abre al mundo otro, que en realidad es un mundo este. Un borrador de las incomodidades de la sociabilidad. Por eso tienta quedarse ahí, o abreviar pasos llegando antes ahí.


No te conozco pero nos abrazamos. En el silencio oral hubo palabras mentales, pero se fueron derritiendo poco a poco como los relojes de Dalí. Ninguna atravesó la barrera de los dientes, lo que la boca podría haber dicho lo decía la piel en un idioma mudo (decía más que palabras en realidad, y no sólo la piel hablaba: también los músculos, los huesos, las glándulas…).


Qué precaria comunicación se da a falta del abrazo. Qué pobres aún somos en el arte de la traducción, que es a un tiempo traición y creación. Cuántos mensajes abreviaríamos, qué grandioso ahorro de palabras y por lo tanto, de equivocaciones y pedidos de disculpas.


Animalarse. Con o sin brazos. Con o sin pensamientos. Con o sin alma.


*Título de una canción de Gilberto Gil

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