Experiencias virales

12 Apr 2020

Tres estudios de Lucian Freud, de Francis Bacon 

 

 

Texto completo de la charla que di en el webinario organizado por DeROSE Changemakers, Hábitos en tiempos de crisis.

 

El estado de las cosas

 

  • En el interior de las viviendas se alternan los desafíos de estar veinticuatro horas con les moradores o de estar el día entero en soledad, sin más que contactos online. Es el momento en que buscamos mantener la regularidad de nuestras costumbres y reproducir las sensaciones del mundo conocido en el terreno virtual. Pero es como tocar en la guitarra eléctrica un tema compuesto para piano: puede sonar muy bien, pero desperdicia un poco el potencial de la guitarra. Por estos días siento que estamos intentando comprender el lenguaje de la guitarra eléctrica, y componer algo específico para ese instrumento. 

  • El mundo de pronto se divide entre quienes están con más tiempo, peleando con el tedio, y quienes tienen mucho más trabajo que antes. A medida que pasan los días, aparece un tercer tipo: los del primer grupo que buscan pasar al segundo, por necesidad o por entusiasmo, aprendiendo los rudimentos del mundo digital para seguir entregando su fruto. 

  • Las relaciones a la distancia en un entorno hostil parecen poder eliminar lo superfluo, queda el tuétano de un vínculo. Por otro lado, las relaciones de quienes viven en comunidad, estrechadas por la convivencia, muestran el polvo, la mediocridad de la repetición, la suma de pequeñas incomodidades, que antes no era necesario compartir. 

  • Estos espacios cambiantes entre los cuerpos recuerdan que nada es como antes. Hay una contradicción entre la amplitud de espacio vital afuera y la estrechez dentro de casa.

 

Los descubrimientos

 

¿Qué va a quedar de esta cuarentena? Más que no poder volver a la normalidad, me aterraría una vuelta intrascendente a la inercia particular de nuestro mundo. Entonces empecé una lista de lo que estoy aprendiendo, una lista poética como las de Sei Shonagon, una dama de la corte japonesa que en el siglo X confió a su diario íntimo sus impresiones.

 

  • Me sirve fijar un compromiso, un punto en el tiempo y en el espacio, para que las actividades del día se arremolinen en torno a ese punto. Tiene que ser algo relevante, magnético, que no quiera postergar, porque de esa forma el universo se organiza.

  • ¿Por qué no dejarme llevar por la corriente, por qué no dejar que el día y la noche se fundan como olas en el mar y que los ritmos preestablecidos desaparezcan? Yo opino que si eso puede hacerse con felicidad, adelante. Bienvenida la entrega, pero no si me impide sentar ahora las bases de lo que se viene. Mi situación económica, mis relaciones afectivas, mi capacidad de participar activamente en sociedad, mi estado de salud, todo eso está puesto en juego ahora. Me preparo para que nada vuelva a ser como antes. 

  • Los espacios físicos tienen una personalidad, que puede cambiar tanto como una persona puede hacerlo. Es posible reconfigurar esas conexiones, sólo hace falta generar nuevas experiencias para poblar la memoria material de un sitio. 

  • Me tienta planificar, pero tengo que estar de excelente humor, en un día radiante. Así puedo imaginar el panorama más pesimista con grandes chances de encontrar soluciones.

  • Mucha creatividad puede desplegarse en los instersticios de las conexiones virtuales. Mucho amor puede darse y recibirse aún sin ningún contacto físico. Preparémonos para desarrollar nuestros otros sentidos al mango, como quienes pierden el uso de la vista o del habla. 

  • La comunicación online produce un tipo especial de cansancio, que no se va con las horas de sueño. Parar de pensar es el agua perfecta para hidratarse en las largas jornadas virtuales, y no precisamos esperar a tener sed.

  • Carpe diem: en este momento sólo me importa este día, como máximo esta semana. Cada noche celebramos una victoria: haber vivido un día más bajo el sol, compartiendo lo bueno, mucho o poco. Carpe diem, pero apuntando a que las soluciones a los problemas de hoy puedan ser nuevos buenos hábitos para mañana.

 

Las preguntas que me hago y que lanzo al universo

 

  • Cada dispositivo produce una sensibilidad y un tipo de percepción. ¿Cuánta atención prestamos a ese proceso, qué estamos aprendiendo?

  • ¿Qué de todo lo que hoy es distinto en nuestra vida, va a incorporarse como hábito, qué va a pasar a integrar nuestro folclore, y quedar en un futuro ligado a la tradición más que a una finalidad utilitaria? ¿Cómo podemos modular eso, intervenir voluntariamente?

  • ¿Qué podemos hacer acá en este medio, con estos dispositivos, que no podemos hacer en ninguna otra parte?

     

     

     

     

     

     

     

     

     

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